Producciones escritas ganadoras de Feria de la Danza: “Pensar la danza como cuerpos R-evolucionados” por Fernando Ávila Ruarte

Durante el mes de diciembre del 2020, el Gobierno de La Rioja, a través del Ministerio de Turismo y Culturas y la Secretaría de Culturas, realizó una convocatoria abierta para participar de la 2da Edición de la Feria de la Danza “Expresión de identidades”.

La Feria de la Danza está pensada como un espacio de participación y encuentro, donde la capacitación y promoción de la danza en todas sus expresiones es el objetivo. Trabajadores y trabajadoras independientes, colectivos, organizaciones y agrupaciones del ámbito de la danza riojana participan de los diferentes encuentros y actividades. Una de las convocatorias de esta Feria fue “Producciones Escritas”, la cual apuntaba a reconocer la escritura circunscrita al campo de la danza, considerando diversas naturalezas de presentación como: poética ensayística, investigación en artes, investigación creación, investigación poética, poesía visual, crítica, comunicación y afines.

El jurado a cargo de la evaluación de las obras presentadas estuvo compuesto por Miriam Corzi, Nicolás Vera y Bruno Van Assche.

Durante el mes de marzo y abril compartiremos estas producciones, en esta oportunidad tendremos el agrado de leer “Pensar la danza como cuerpos R-evolucionados” por Fernando Ávila Ruarte

“Pensar la danza como cuerpos R-evolucionados” por Fernando Ávila Ruarte

La historia de un pueblo se forja con sucesos particulares de quienes forman parte de una comunidad que se manifiesta a través de diversos lenguajes y expresiones por lo que la danza no queda exceptuada. Con su propio lenguaje, independiente de la palabra, traza huellas traduciéndose, escribiéndose e impregnándose por los poros que nuestro inconsciente del cuerpo intenta manifestarse.

La danza cuenta historias en la corporeidad de quienes la interpretan, dando testimonio de vivencias individuales y colectivas que dan lugar a manifestaciones de sentidos y expresiones a través del cuerpo. Un cuerpo que desea comunicar experiencias a través del movimiento, flujos y formas nutridos por los sentidos y las fuerzas acumuladas en una dimensión cultural y física que es el cuerpo propio.

Michel Foucault conceptualiza al ‘cuerpo’ como un micro-poder que está en constante relación con ‘otros’ micro-poderes constituyendo así un verdadero cuerpo social que se empieza a forjar desde los vínculos entre pares, creando sus propias normas, acuerdos y hasta disciplinas que concebirá un nuevo concepto de cuerpo. Entonces, la danza se transforma en este cuerpo social que tiene memoria filtrándose en las napas profundas donde el sacrificio de la carne la hace existir.

Esto la coloca en los archivos humanos, transformándola en cuerpos con textos que reflejan la realidad social, una realidad que ante acontecimientos que ponen en juego las libertades de identidades puede perder su sentido esencial: manifestarse. Este cuerpo social con memoria ofrece resistencia traducida en revolución. Esta es un acontecimiento y, por ende, lo es la danza también; acontecimientos en que todos los involucrados entran en un caos donde ese cuerpo desequilibrado y desarmado necesita ser construido desde las miradas heterogéneas pero con un impulso propio que lo da esta dimensión sensible. Drenando aquello que no está resuelto, donde se entrecruzan la realidad y el imaginario, lo privado y lo social, donde todo se convierte en un estallido cultural.

Es aquí donde la danza se transforma en una narrativa de recuperación, reivindicación y revelación, como herramienta social que permite la manifestación de sentidos y experiencias a través del cuerpo social, reaccionando a un espacio que le fue limitado, enfrascado, censurado y coartado para moverse, expresarse y, particularmente, sentir y pensar libremente. La danza, ¿es un cuerpo que piensa? Sí, pero no solo uno que piensa sino que dice, cuenta, grita, suspira, suplica…Llegando a otros cuerpos que los traspasa y se cuela por cada célula, y que habla con deseo, con excitación, con síntomas, con satisfacción, con malestar. Revoluciona y evoluciona a la vez que tiene su modo de pensar. Crece en silencio por dentro y que aflora en la piel necesitando darse a conocer en estallidos de sentidos, buscando nuevas identidades, nuevas expresividades y hasta nuevos cuerpos.

“Pensar el cuerpo es pensar el mundo” afirmaba David Le Breton. Entonces, haciendo eco de esta cita, sostenemos que “pensar la danza es pensar el mundo”, un mundo cambiante, caótico, efímero, sensible, visible e invisible a la vez y en constante evolución.La danza y el mundo íntimamente ligados por trazos de historias continuas en busca de nuevas huellas que intentan perpetuarse en el tiempo, uno que es necesario para re-surgir y de-construir aquellas prácticas que se disuelven y se evaporan carentes de un itinerario que propaga nuevos trazos.

La danza es escritura que se manifiesta en diversos cuerpos que perfilan y se traducen en movimientos que reclaman ser encarnados en una realidad efectiva y viva que incita a trans-formar cuerpos enmudecidos en cuerpos movilizadores. Permitiendo abrir un abanico de posibilidades que puede ser habitado, acontecido, reconstituido como un espacio de residencia por aquellos que se permitan transitar por estas fronteras.

 

Sobre el autor:

Fernando Avila Ruarte es licenciado en Arte Escénico con Mención en Teatro, egresado de la Universidad Nacional de La Rioja. Es Gestor Cultural y tiene Diplomaturas en Políticas Culturales y en Corporeidades y Tecnonarrativas de la Facultad de Filosofía de la UBA y Diplomatura en Gestión de Proyectos Culturales (Universidad Nacional de Jujuy).

Actualmente se encuentra cursando el Doctorado en Ciencias Humanas con Mención en Ciencias Sociales y Cultura (Universidad Nacional de Catamarca). Profesor en Danzas Latinas con orientación en Danzas Afro Caribeñas. Se desempeña como docente en diferentes instituciones educativas formales y no formales. Creador y Director de “Piel Latina – Cía. Artística”.

 

 

 

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